Contador de asunto de email
Mira dónde se corta tu asunto en cada pantalla antes de darle a enviar. Mide el ancho real del texto, no cuenta caracteres.
Esta herramienta necesita JavaScript activado en tu navegador. Abajo puedes leer cómo funciona el corte del asunto y qué es el preencabezado.
Cómo se verá en la bandeja de entrada
Cada recuadro tiene el ancho real de un escenario típico, y el texto está medido con la misma tipografía con la que se dibuja. No imita a Gmail ni a Outlook píxel a píxel —ni publican sus medidas ni son iguales en cada versión—, pero te dice si te estás pasando de largo, que es lo que necesitas saber.
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Por qué contar caracteres no sirve
«El asunto debe tener 50 caracteres» es el consejo más repetido del email marketing y también uno de los menos útiles, porque las bandejas de entrada no cuentan caracteres: cortan por ancho. Escribe diez emes y diez íes y compáralas: mismo número de letras, más del doble de espacio ocupado.
Por eso esta herramienta mide el ancho real de tu texto en píxeles y te enseña dónde caería el corte. Es la misma diferencia que hay entre contar palabras y mirar la maqueta.
Si quieres una referencia rápida de todas formas: en un móvil suelen entrar entre 35 y 45 caracteres según qué letras uses, y en un escritorio con la ventana a media pantalla, entre 60 y 75. Pero úsala como orientación, no como norma.
Qué es el preencabezado y por qué casi nadie lo usa
En la lista de correos, detrás del asunto y en gris, aparece un segundo texto. Eso es el preencabezado, y es espacio publicitario gratis que la mayoría de los envíos desperdicia.
Si no lo defines, el programa de correo lo rellena solo con el primer texto que encuentre dentro del email. Y como el primer texto de casi todas las plantillas es «Si no ves bien este correo, ábrelo en el navegador», ahí es exactamente lo que se lee. Todos hemos visto esa línea cientos de veces sin fijarnos en que es un error de quien lo envió.
El preencabezado funciona mejor cuando continúa el asunto en vez de repetirlo. Si el asunto plantea algo, el preencabezado da la primera pista; si el asunto es la pista, el preencabezado da el motivo para abrir.
Qué hace que un asunto acabe en la carpeta de correo basura
Conviene desmontar un mito: no existe una lista secreta de palabras prohibidas. Escribir «gratis» no manda tu correo a la basura, y hay campañas excelentes que lo usan. Lo que miran los filtros es la acumulación de señales, y las del asunto son solo una parte pequeña frente a la reputación de tu dominio, la autenticación técnica del envío y cuánta gente marca tus correos como no deseados.
Dicho eso, hay tres cosas del asunto que sí suman puntos en tu contra y que además se leen mal: palabras enteras en mayúsculas, signos de exclamación repetidos y promesas económicas exageradas. La herramienta te avisa de las dos primeras porque son objetivas y fáciles de detectar.
Lo que de verdad protege tu entrega es más aburrido: tener el dominio autenticado con SPF, DKIM y DMARC, limpiar de la lista a quien lleva un año sin abrir nada, y no comprar bases de datos jamás.
Cinco cosas que funcionan en un asunto
- Lo importante, al principio. Si se corta, que se corte por el final. Escribe pensando que solo se van a leer las primeras cuatro palabras.
- Concreto antes que ingenioso. «Tu pedido sale mañana» abre más que «Novedades de septiembre», porque dice qué hay dentro.
- Sin repetir el remitente. Tu nombre ya aparece encima. Meterlo también en el asunto gasta el espacio que más vale.
- Un emoji como mucho, y al principio o al final. Funciona como marca visual que rompe la lista. En medio de la frase, estorba.
- Que el preencabezado continúe, no repita. Dos líneas que dicen lo mismo son una línea desperdiciada.
Cómo se calculan estas vistas previas
La herramienta dibuja tu texto en un lienzo invisible con la tipografía del sistema —que es la que usan los programas de correo— al tamaño de cada escenario, y mide cuántos píxeles ocupa. Después recorta letra a letra hasta que entra en el ancho disponible, tratando cada emoji como un solo carácter para no partirlo por la mitad.
Los cuatro anchos —250, 305, 430 y 620 píxeles— son representativos, no oficiales. Ningún proveedor publica el ancho exacto de su lista de correos, y varía con el idioma, la versión, el tamaño de la ventana y si el usuario tiene el panel de vista previa abierto. Lo que sí es fiable es la comparación: si tu asunto se corta en el escenario de móvil, se cortará en la mayoría de móviles reales.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la longitud ideal de un asunto?
La que quepa en un móvil y diga algo concreto. Como referencia, entre 35 y 45 caracteres suelen entrar en una pantalla pequeña, pero depende de las letras: «Wow!! Mmm…» ocupa mucho más que «Tu pedido». Por eso esta herramienta mide en vez de contar.
¿Y si mi asunto se corta, es grave?
No necesariamente. Un corte puede incluso funcionar a favor si genera curiosidad. Lo que no puede pasar es que se corte la información: si el descuento, la fecha o el nombre del producto quedan fuera, has perdido el mensaje.
¿Debo poner el nombre de mi empresa en el asunto?
No hace falta: el remitente ya aparece justo encima, en negrita y antes que el asunto. Repetirlo gasta las primeras palabras, que son las únicas que se leen seguro. Ese espacio rinde mucho más diciendo qué hay dentro del correo.
¿Por qué no imitáis exactamente a Gmail?
Porque sería mentir con precisión. Gmail no publica el ancho de su lista, cambia entre versiones y entre dispositivos, y no es igual con el panel de lectura abierto que cerrado. Preferimos darte cuatro anchos representativos y decirte claramente que son aproximados.
¿Sirve para newsletters personales, no solo para empresas?
Sí, y las reglas son las mismas. Si escribes una newsletter propia, el asunto es el único escaparate que tienes y compite con decenas de correos en la misma pantalla.
¿Se guarda lo que escribo?
No. A diferencia de otras herramientas del sitio, aquí ni siquiera se guarda en tu navegador: el texto vive solo mientras la página está abierta.
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